22 diciembre, 2011

El postre favorito del Rey del Rock

¿Sabéis cuál era el postre favorito de Elvis Presley? Como imagino que alguna vez os habréis planteado tan importante cuestión, hoy os traigo la respuesta. Pues bien: como buen sureño, a Elvis le encantaba el banana pudding, un postre muy típico que se encuentra sobre todo en Kentucky y Tennessee. El banana pudding está hecho con una base parecida a las natillas, a la que se le añaden unos bizcochos (o galletas de tipo esponjoso) y plátano cortado en rodajas. Tiene un sabor a vainilla estupendo, y la verdad es que está buenísimo, aunque es muy denso y llena bastante. Si aún no lo habéis probado, os lo recomiendo.


Como blogger intrépida que soy, nunca pierdo la ocasión de hacer trabajo de campo, así que, aprovechando estos días de vacaciones he estado en Memphis "investigando" muy seriamente las especialidades gastronómicas de la cuna del blues.  De allí me he traído esta receta tradicional para el banana pudding, que compré en el mismísimo Graceland y es supuestamente la que hacía las delicias de mi adorado Elvis. Por cierto, si pasáis por Memphis alguna vez, es obligatoria la visita a la mansión del Rey del Rock. De verdad que no os decepcionará, es un lugar alucinante que vale la pena visitar.

La entrada a Graceland

Una de las salas de la casa, decorada con discos de oro y trajes del cantante.
Aquí tenéis la receta ¨de la cocina de Elvis¨, que como véis rezuma autenticidad por los cuatro costados:




Y aquí mi traducción con la conversión de medidas, para que podáis prepararlo la próxima vez que tengáis invitados en casa y sorprender al personal (el tupé y el traje blanco con brillantes son opcionales, aunque seguro que causaríais una impresión memorable):

¨Banana pudding¨

4 plátanos cortados en rodajas
8 huevos (separar las claras de las yemas)
450 gr. de azúcar
1.5 litro de leche
100 gr. de mantequilla (equivale a una barrita) 
2 cucharaditas de extracto de vainilla
3 cucharaditas de harina de maíz (tipo Maizena)
1 caja de galletas de vainilla (tipo ¨vanilla wafers¨) o bizcochos de soletilla.

Mezclar la leche, las yemas de los huevos, el azúcar, la mantequilla y la harina de maíz, y dejar hervir lentamente hasta que engorde. Después, añadir por encima el plátano y los bizcochos. Aparte, batir bien la clara de los huevos y añadirle una cucharadita de azúcar para hacer merengue. Una vez hecho el merengue, ponerlo por encima y meter al horno durante 10 minutos. Dejar enfriar en la nevera antes de comer.

La popularidad de este postre en el Sur de Estados Unidos es enorme, hasta el punto de que en el pueblecito de Centerville, en Tennessee, se celebra cada año un festival dedicado exclusivamente a este dulce capricho. La estrella del festival es, por supuesto, el concurso de banana pudding, pero también hay música, baile, y no falta la famosa barbacoa sureña. Una gran oportunidad de inmersión en el folkore y la gastronomía típicas de Tennessee, uno de mis estados favoritos. ¿Alguien se apunta?

15 noviembre, 2011

Delicias sobre ruedas. La moda de los ¨food trucks¨

Hoy os cuento la moda culinaria que hace furor en las calles de numerosas ciudades de Estados Unidos, desde Nueva York a San Francisco, pasando por Seattle, Chicago o Boston. Se trata de los food trucks, que no son otra cosa que puestos de comida portátiles, instalados en una camioneta o en una roulotte, que se van desplazando por la ciudad y cada día aparcan en un lugar diferente. Me diréis que siempre ha habido camionetas que sirven comida, desde los carritos de hot-dogs a las famosas churrerías de las ferias que vemos en España, por ejemplo. Pero la novedad radica en que estos carritos de comida se han adaptado a los nuevos gustos del público, ofreciendo manjares exóticos de calidad gourmet que van desde la comida mexicana, francesa, tex-mex, a platos típicos de Nueva Orleans o helados artesanales, gofres belgas, y cosas por el estilo. Todos estos restaurantes sobre ruedas compiten por ofrecer comida de calidad, a precios asequibles, y que constituya una novedad.

Muy acorde con los tiempos que corren, los food trucks usan profusamente las redes sociales como facebook y twitter, de manera que los clientes pueden saber a diario dónde está aparcado su “restaurante” favorito, cuales son las novedades del menú, si hay ofertas especiales, etc.

El New York Times dedicó un artículo hace un par de meses a este fenómeno en la ciudad de Nueva York:   Aunque Cincinnati no es la gran manzana, el panorama culinario no está del todo mal. Os doy una lista (me temo que incompleta) de los food trucks que se pueden encontrar por las calles de esta ciudad de Ohio:

Café de Wheels: hamburguesas gourmet, las sweet potato fries (boniato frito como si fueran patatas fritas) son deliciosas. Su especialidad más famosa: Cuban sandwich.

Turophilia: quesadillas con ingredientes inusuales, buenísimas y sorprendentes. Las quesadillas tienen nombres muy sugerentes: the Bob Marley, the Marlon Brando, the Niezstche...  Está alojado en una caravana antigua preciosa.






Taquería Yolandita: tacos mexicanos de primera. Auténticamente mexicano.

Mr. Gene’s Dog House: perritos calientes, la mar de americano.




New Orleans to Go: se especializa en platos típicos de la famosa Nueva Orleans. Levanta pasiones tan furiosas como la salsa picante con que aderezan sus especialidades.



Taco Azul: tacos y quesadillas al estilo de Los Angeles, deliciosos cuando uno está de marcha y los acompaña con una cerveza bien fresquita.

Fireside pizza:  pues eso, pizza preparada en un impresionante horno de leña portátil. Muy, muy recomendable.

Señor Roy´s Taco patrol: más tacos, burritos, quesadillas, nachos... comida tex-mex bien hecha. 

¿Me he dejado alguno de tus favoritos? Si vives en Cincinnati y quieres que añada algún sitio interesante a la lista, ¡no tienes más que decirlo! 

04 octubre, 2011

El extraño caso de los champiñones gigantes

Una de las cosas que más me gusta hacer es ir al mercado los fines de semana y hacer la compra buscando entre los puestos de frutas y verduras lo que mejor pinta tenga. Ya he hablado aquí del mercado local, Findlay Market, y de los puestos que venden productos cultivados en granjas o huertos cercanos. A menudo, las frutas y verduras que venden estos puestos han sido recogidas esa misma mañana. Siendo tan frescos, están a años luz de los insípidos productos que uno encuentra en el supermercado.

El otro día, curioseando por el mercado, me llamaron la atención unas bolas enormes de apariencia esponjosa, que aparecían etiquetadas como ¨Locally Harvested White Puff Balls¨ (algo así como ¨bolas blancas hinchadas cultivadas localmente¨).  Como mi media naranja y yo somos igual de curiosos, preguntamos a la vendedora qué eran las susodichas bolas.


Su respuesta nos convenció para probarlos. Se trata de unos champiñones silvestres que se recogen hacia finales de verano o principios de otoño. La textura, según nos dijo, era parecida a la del queso. Como para entonces nos corroía la curiosidad, compramos un buen trozo de la  super bola y nos lo llevamos a casa tan contentos.


El procedimiento de preparación es bastante simple. Hay que limpiar un poco el champiñón con un paño húmedo, pelar la parte de la piel exterior que esté un poco amarillenta, y luego cortar en rodajas.



Acto seguido, derretimos un poco de mantequilla en una sartén, y freímos en ella las rodajas, dándoles la vuelta para que se doren por ambos lados.




¡Y ya está! Se les puede poner un poquito de sal por encima, pero si la mantequilla que hemos usado era salada, no hará falta. Se pueden aderezar también con alguna hierba, como romero, tomillo u orégano, pero no es imprescindible.



Os aseguro que estaban buenísimos, se derretían en la boca y tenían una textura y un sabor parecidos al queso fresco. La verdad es que estos champiñones gigantes son todo un descubrimiento. ¡Mmmm, absolutamente deliciosos!

26 septiembre, 2011

Un año de Eating in Spanglish

Pues sí, aunque parezca mentira, Eating in Spanglish cumple hoy un año de vida. Parece que fue ayer cuando empecé este blog sin saber muy bien cuánto tiempo lo mantendría, si iba a interesarle a alguien... y de pronto han pasado 365 días, el blog va camino de las 30.000 visitas y tiene un buen número de lectores fieles (pocos pero selectos, como debe ser). Y lo más importante: sigue siendo un proyecto divertido, interesante, que me ha permitido aprender muchas cosas y compartirlas con mucha gente. En fin, no voy a seguir hablando de ello porque me podría poner sentimental y acabaría soltando alguna lagrimilla, sniff.



Como no podía dejar de celebrar la ocasión, se me ha ocurrido hacer un pastel de cumpleaños y saborearlo en compañía de mi chef particular. El pastel es en realidad una tarta de melocotones a la vainilla. Está deliciosa -aunque esté mal que yo lo diga-, así que os regalo la receta para agradeceros que estéis al otro lado de la pantalla siguiendo mis aventuras gastronómicas por estos lares. Espero que os guste; es facilísima de hacer, y de verdad que está para chuparse los dedos. Aquí va:

Tarta de melocotones a la vainilla



Ingredientes:

- Una base de masa de tarta (aquí las venden congeladas, imagino que en España también).
- 3 o 4 melocotones
- 1 cucharada sopera de azúcar
- 1 vaina de vainilla (si no tenéis vainilla en vaina, sustituid con unas gotitas de extracto de vainilla)
- 1 cucharada pequeña de Maizena

Modo de elaboración:

- Cortar los extremos de la vaina de vainilla, abrirla longitudinalmente y sacar las semillas con un cuchillito. (Son semillas muy pequeñas, se parecen a la pimienta negra.) Reservar.
- Pelar los melocotones y partirlos en trozos pequeños.
- Mezclar en un bol los melocotones con el azúcar, la Maizena y las semillas de vainilla. Mezclar bien.
- Poner la mezcla en el centro del molde de la tarta, doblando los bordes sobre el contenido.
- Poner en el horno a 230 C durante 10 o 15 minutos (hasta que los bordes adquieran un color dorado). Dejar enfriar y servir solo o a la mode, es decir, acompañado de helado.





19 septiembre, 2011

La memoria gastronómica de Maya Angelou

Todos tenemos algún recuerdo asociado a lo culinario, ya sea el sabor de las galletas de nuestra abuela o el aroma de nuestro plato favorito. Para algunas personas, la importancia de la comida es tal que pueden incluso contar su biografía desde el punto de vista de lo gastronómico, rememorando momentos importantes a través de los sabores que los acompañaron.

Este es el caso de la poeta y escritora Maya Angelou (Saint Louis, Missouri, 1928). Autora de una autobiografía hermosa e impactante, I Know Why the Caged Bird Sings (“Sé por qué canta el pájaro enjaulado”), y de varios libros de poesía igualmente memorables, su escritura es sólida, cuidada, inteligente y honesta, lo que la ha convertido una de las voces literarias más respetadas de los Estados Unidos. Hace un par de años tuve la suerte de escucharla dar una charla y leer algunos de sus poemas, y la verdad es que posee una personalidad arrolladora, a la vez que cercana y entrañable.

Angelou es también una apasionada cocinera, como demuestran su varios recetarios publicados. Hallelujah! The Welcome Table y Great Food All Day Long. Son libros en los que combina recetas con recuerdos de su vida y de las personas que han desfilado por ella. Lo autobiográfico se mezcla con toda naturalidad con lo gastronómico, resultando en obras muy personales y de amena lectura. En Hallelujah! The Welcome Table (New York, Random House, 2004) la poeta nos habla de su infancia en Arkansas junto a su madre y su abuela, de quienes aprendió no solo a cocinar, sino sobre todo a sobreponerse a la adversidad. Entre receta y receta, Maya Angelou  nos cuenta anécdotas divertidas y tiernas, desde su infancia en el Sur de los Estados Unidos en plena época de segregación racial a su vida posterior en California. Por estas páginas desfilan numerosos personajes ilustres, como la escritora M.F. K. Fisher o la periodista Oprah Winfrey, a quien conoció cuando esta era todavía era una joven periodista más o menos desconocida. La amistad entre Angelou y Oprah ha crecido con los años, hasta el punto de que el recetario está dedicado a la famosa presentadora, como vemos en la primera página:

To O, who said she wanted a big, pretty cookbook.
Well, honey, here you are.
A continuación os doy una receta que según Angelou preparó para Oprah cuando se conocieron, y que al parecer fue recibida con gran entusiasmo por la presentadora:




Smothered chicken (“pollo ahogado”)

Salen 8 raciones

Ingredientes:

- 2 pollos de 1kg. o 1.5kg. cada uno, cortados en trozos
- zumo de 2 limones
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de pimienta negra
- 125 gr. harina
- 110 gr. de mantequilla
- 100 ml. aceite vegetal
- 2 cebollas medianas, cortadas en rodajas
- 1 docena de champiñones, troceados
- 1 diente de ajo picado
- 1/2 litro caldo de pollo

Preparación:

- Lavar y secar el pollo. Cortarlo en trozos y poner en un recipiente grande con el zumo de limón y agua hasta cubrirlo. Meter en la nevera durante 1 hora.

- Enjuagar el pollo y sazonar con la sal y la pimienta. Enharinar los trozos y freírlos en una sartén con la mantequilla y un poco de aceite hasta que estén dorados. Sacarlos de la sartén y poner en un plato aparte.

- Añadir el resto del aceite a la sartén y freír la harina hasta que se dore. Añadir la cebolla, los champiñones y el ajo, removiendo constantemente.

-Poner el pollo de nuevo en la sartén, cubrir todo con el caldo de pollo (y agua, si hace falta). Cocinar a fuego medio durante 25 minutos y servir. 

Suena bien, ¿verdad? Yo aún no lo he probado, pero lo tengo en la lista de recetas a intentar. Ya os contaré cuando lo haga...

09 septiembre, 2011

Cervezas y risas


No sé si habéis observado que los chistes tienen más gracia cuando se ha bebido uno un par de cervezas. Así que, aprovechando que a la gente le apetece tanto beber como reírse, ha surgido un festival llamado Brew Ha Ha, que se celebra en varias ciudades de los Estados Unidos. Esta celebración ofrece la oportunidad de degustar más de un centenar de cervezas distintas en un evento animado por toda una legión de humoristas – o comedians, como se les llama aquí-.

En Cincinnati, el Cincy Brew Ha Ha se viene celebrando desde hace 5 años. En su última edición, los pasados 25 y 26 de agosto, los asistentes pudimos degustar la friolera de 120 cervezas distintas, mientras los 50 humoristas invitados iban desfilando por los 6 escenarios dispuestos en el recinto de Sawyer Point, en las orillas del río Ohio, para dar sus monólogos. Entre los artistas invitados se encontraban tanto nombres famosos como humoristas locales que intentan hacerse hueco en el mundo de la comedia.







En el Brew Ha Ha, la entrada al recinto es gratuita, aunque hay que pagar $5 por una pulserita que indica que tiene uno la edad legal para beber (21 añitos, que quién los pillara a estas alturas...). Los tickets para adquirir la bebida valen $1, y con ellos se puede comprar una cerveza tamaño degustación, o combinar varios tickets para comprar una cerveza grande. Personalmente, prefiero el tamaño degustación porque permite probar muchos tipos distintos.







Con 120 cervezas, podéis imaginar lo difícil que es elegir, pero el programa del festival da una lista detallada con una descripción de cada cerveza, y así puede uno orientarse un poco y decidir qué le interesa probar. Lo mejor es que la mayoría de estas cervezas provienen de microbreweries (pequeñas cervecerías artesanales), con lo cual cada una tiene su sabor y personalidad propias, según los ingredientes y la manera de elaboración empleados.



¿Mis favoritas? Reconozco que siento debilidad por las hefeweizen (cervezas hechas con trigo en lugar de malta), y también me gustan mucho las que tienen sabores afrutados. Me encantaron la Purple Haze, una hefewizen a la que añaden un toque de frambuesa, y la Pyramid Apricot Ale, con sabor a melocotón. La Raspberry Ale de la cervecería Dark Horse también contiene frambuesa y no estaba nada mal. Otra de mis preferidas fue la deliciosa Pere Jacques de la cervecería Goose Island, una cerveza estilo belga con mucha personalidad, que me recordó un poco a la Duvel. Otra birra ya clásica por aquí, la Kentucky Bourbon Barrel Ale -de la que ya os he hablado en otra ocasión- tiene un sabor y un aroma fantásticos y es siempre una apuesta segura. Ni que decir tiene que entre tanta cerveza había sabores para todos los gustos.
Por mi parte, después de catar tantas maravillas, los monólogos que escuché me hicieron bastante gracia, la verdad...









24 agosto, 2011

Bocados exóticos, causas solidarias

Una de las mejores maneras de disfrutar del verano es asistir a alguno de los muchos festivales que se celebran durante la época estival aprovechando el buen tiempo y las largas horas de luz. En estos festivales la comida suele jugar un papel fundamental, tanto para atraer visitantes como para darle un carácter propio a la celebración. Desde Oktoberfest a Italianfest o Greekfest, cada festival se especializa en un tipo de comida concreto, lo que se combina con música, bailes o artesanía para crear toda una experiencia cultural. En el post de hoy os cuento mi visita al Asian Foodfest, un festival organizado en Cincinnati por la comunidad asiática en el que pueden probarse manjares de lugares tan variados como China, Corea, Filipinas, Tailandia, Nepal y Vietnam. El ambiente del festival es de lo más agradable y la comida es absolutamente DELICIOSA, aparte de muy exótica. Hay también actuaciones musicales y de baile, juegos, y varios puestos de artesanía.




Pero tan bueno como la comida en sí es el propósito que anima el festival. Los fondos recaudados se entregan íntegramente a varias organizaciones benéficas con proyectos en Vietnam, Cambodia y otras partes de Asia. Organizaciones como Care2Share usan el dinero para construir escuelas, alimentar a niños en regiones pobres, abrir clínicas para la población de zonas rurales y apoyar proyectos agrícolas, por ejemplo. Otras, como Heartfelt TidBits, ayudan a los inmigrantes asiáticos llegados a Cincinnati a encontrar trabajo e integrarse a la vida en los Estados Unidos. El entusiasmo de todos los que organizan Asian FoodFest es contagioso, y a juzgar por la cantidad de gente que había allí pasándolo bien, la idea es todo un éxito.




¿Y qué se puede comer? ...  Aquí van mis recomendaciones

- Rollos tipo lumpia, una especialidad filipina riquísima. Crujientes y rellenos de carne, acompañados de una salsa agridulce. 




- Rollos primavera al estilo vietnamita, muy frescos. Están rellenos de gambas, fideos tipo vermicelli, verduras y menta. Se comen fríos acompañados de una salsa de cacahuete maravillosa. Buenísimos de verdad, y muy ligeros.



- Gambas en nido de boniato (sweet potato). Una combinación de sabores estupenda, la de la dulzura del boniato con el sabor de las gambas que están “sepultadas” dentro. ¡Mmmm! 



- Momos, una especie de pastelitos nepalíes rellenos de carne de ternera con especias. Acompañados de una salsa sabrosísima cuyos ingredientes no puedo describir... sólo sé que fue uno de los bocados más memorables de la tarde.  



- Y finalmente, para los más aventureros, podéis probar el famoso balut, que no es otra cosa que un huevo de pato cocido, pero con el embrión del ave dentro (sí, ya sé que suena fatal, pero es la verdad. Con las cosas de comer no se miente.) Según los entendidos, el huevo debe tener unos 18 días desde la puesta para estar en su punto. Se cuece en agua hirviendo, y se come igual que un huevo de gallina, sacando el contenido con una cucharilla. Se suele aderezar con sal, pimienta y zumo de lima. Mi amigo Cue de Kajun Crawfish me lo recomendó y en el puesto de Pho Lang Thang me lo sirvieron con mucho entusiasmo. Sinceramente, me encantó. El huevo estaba sabrosísimo, pero además tenía un sabor añadido que recuerda a un buen foie o paté de pato. No me sorprende en absoluto que sea tan apreciado en los países donde es típico. 


Y hasta aquí mis aventuras gastronómicas de esta semana. ¿Alguien quiere recomendarme otro plato exótico? ¿Qué más debería probar? ¿Conocéis algún festival parecido a este que queráis recomendar en el blog?



19 agosto, 2011

Y para desayunar... ¡pancakes!

Los deliciosos pancakes de Banana Bean en Columbus, Ohio
Hoy os cuento cómo preparar uno de los desayunos americanos mas típicos, los famosos pancakes (tortitas). Aquí en los Estados Unidos son una de las opciones favoritas, sobre todo los domingos, y se pueden encontrar en todas partes. Desde la versión más cutre del McDonald´s (que no recomiendo por multitud de razones), a la cadenas de restaurantes que se especializan en ellos, como Ihop o Pancake House hay mucho donde elegir. Claro que si sois como yo y preferís tomaros la mañana del domingo con calma y desayunar en pijama, la mejor opción es hacerlos en casa. Como veréis, es facilísimo. Esto es lo que vais a necesitar:

-125 gr. Bisquick u otra marca de mezcla para tortitas (lo podéis encontrar en el Corte Inglés. La mezcla contiene básicamente harina con levadura, y si no os da pereza la podéis hacer vosotros mismos siguiendo alguna receta, como esta de allrecipes.com). 
- 2 huevos
- 1/4 litro de leche
- Sirope de arce (si no encontráis sirope auténtico podéis usar caramelo líquido, nocilla, o si lo preferís, nata). A mí personalmente me encanta el sabor del sirope auténtico, mucho más suave que el del caramelo artificial.
- Fruta, mermelada o nata.



Se baten los huevos y se mezcla con el Bisquick, removiendo bien para que no queden grumos. Luego se va poniendo la mezcla en la sartén a fuego medio con un poco de aceite o mantequilla derretida, se deja que se hagan bien por un lado, y se le da la vuelta para que se haga por el otro. Tienen que estar doradas por ambos lados adquiriendo un color marrón suave.




¡Y ya están listos! A mi chef particular le gusta hacerlos finitos, pero en los restaurantes suelen prepararlos bastante más gruesos, como podéis ver:

 La gracia está en aderezarlos al gusto de cada uno. Yo me decanto por un chorrito de sirope y fruta fresca, aunque hay quien prefiere derretir un poco de mantequilla o ponerles nata o mermelada. Servidora suele poner a macerar la noche anterior unas fresas y arándanos con un poquito de zumo de limón y otro poco de azúcar (esto también lo podéis hacer en el momento, pero están más sabrosas si se preparan con antelación.) ¡Le dan el toque perfecto!


¿Alguien ha probado los pancakes y tiene otras sugerencias? ¡Soy toda oídos!